Una
Deuda con la Historia
Las
Repúblicas de Colombia, Venezuela, Perú, Ecuador, Bolivia y Panamá fueron chicas
ante el Libertador, Presidente y General Simón Antonio José de la Santísima
Trinidad Bolívar Palacios Ponte y Blanco.
He leído más de una docena de
biografías sobre él, siendo las que más me gusta las de Antonio Rivadeneira, a través de este tipo de lectura he
aprendido a quizás lo que más me apasiona en la vida, la historia; estudiando, construyendo sobre lo
construido y viendo como esta área de conocimiento siempre se repite en cada
época de la humanidad.
La historia, la República y
América aún tiene una gran deuda con su legado, dándolo todo y muriendo sin nada material,
con toda la ingratitud, pero también quedó con toda la gloria, no
sólo de América, sino del mundo, siendo más grande por sus victorias que
personajes como Napoleón Bonaparte o inclusive George Washington, teniendo un legado infinito no para el siempre ingrato país de
Colombia, sino para toda la tierra.
Las próximas generaciones
tendrán la obligación de conocer más sobre él, pero eso sí, no por medio de
oportunistas mediáticos, sino de los libros, que entre más se investiga, más
nos llenaremos de gloria y orgullo por quien nos dio la libertad.
Nosotros los jóvenes le
debemos mucho a su trasegar y seremos quienes consolidemos el proyecto de
Bolívar, eso sí, lejos de los lobbies bogotanos, traicioneros e hipócritas como
hace 200 años, de las élites, de los abolengos; de esos que no les gusta visitar los barrios
populares, sin tener algún interés, de aquellos que se olvidan del pueblo, siendo egoístas
y en general de no
saber, ni sentir las dificultades de los americanos; nuestro deber será trabajar con todo el
amor por la comunidad y la
verdadera unión e integración de América.
Termino esta pequeña columna,
con un amor infinito hacia el legado de Simón Bolívar, y por coincidencias de
la vida, similar al cariño que le tengo a quién me formó, mi abuelito Don Pedro
Alejandrino Lemus Murcia, si señores, el nombre de la Quinta donde murió el
libertador, y quien me dijo desde niño “después de Bolívar no habrá nadie más”