Las Mujeres en Épocas del Covid-19
“Hay
pocas esperanzas para la democracia si los corazones de hombres y mujeres en
sociedades democráticas no pueden ser motivados por algo más grande que ellos
mismos.”
Margaret
Thatcher
Todos
debemos tener los mismos derechos, tanto mujeres como hombres, sin
discriminación alguna, por lo anterior, a través de los años se ha realizado un
gran esfuerzo de manera política, cultural y social para disminuir la brecha de
desigualdad, que no solo se ve por género, sino también por etnia, credo, entre
otros.
La
discriminación se da de lado a lado, sin obviar géneros, por ende, se han
generado formas de tolerancia a la discriminación como método de autodefensa,
por lo cual, parecen que obviaran la máxima de Albert Einstein “Ante Dios,
todos somos igualmente sabios e igualmente insensatos”
En
el último tiempo, me preocupa como se le dan más garantías a una población que
a otra, como son los padres
cabeza de hogar, que deben llevar un sustento a la casa, o velar por sus hijos,
acaso, ¿no tienen derecho a trabajar o competir en igualdad de condiciones? ¿es
malo ser padre y tener más de 40 años? Y lo digo, porque en las nuevas agendas
como en Bogotá, aparecen totalmente borrados, por no ser mujer, joven, LGTBI o
alguna minoría étnica, ¿y sus derechos? Cada vez decrece más la principal
institución, LA FAMILIA, y con ella un deterioro sostenido en la sociedad,
siendo fundamental el rol del papá o a su vez quien lo represente.
Soy
un convencido que todo debe ser igualitario, salarios por competencias,
estudios y habilidades; así mismo, la
sociedad en general debe proteger a los niños, madres cabeza de familia y
abuelitos, de resto estamos en una aldea global, en la cual, debemos buscar la
vida en igualdad de oportunidades, sin discriminaciones y menos sectarismos.
Por
otro lado, me alegra de sobre manera, que mujeres como Ángela Merkel, Jacinda
Ardern, Mette Frederiksen, Sana Marin, Katrin Jakobsdottir o Erna Solberg sean
quienes hayan dirigido mejor la pandemia del Covid -19, como las Primeras
Ministras o Presidentas en Alemania, Finlandia, Dinamarca, Islandia o Noruega,
ellas han sido reconocidas no por su género, sino por sus decisiones, acertadas
ante una situación difícil. No hay necesidad de discursos retardatarios, que
por ser mujer deban tener alguna exclusividad, eso es discriminarse entre ellas
mismas.
Finalmente,
siempre las he admirado, a mi mamá, mis tías o primas profesionales, trabajando
sin ningún regalo, o mis abuelitas todas unas jerarcas en la familia, de hecho,
he trabajado con varias mujeres, aprendiéndoles bastante e influenciándome en
mi vida profesional como María José Valenzuela, la Edil de Antonio Nariño
Vivian Moreno, mi actual jefa la Concejal Gloria Díaz o la Vicepresidenta de la
República Marta Lucía Ramírez.
Mi
total admiración a las mujeres echadas para adelante, aquellas que toman la
decisión de tener hijos o no, sin ningún complejo de inferioridad, aquellas que
impactan hogares y vidas, las que educan hijos, pero también las que tienen una
vida profesional, aquellas madres cabezas de familia o aquellas que lideran
naciones.