domingo, 14 de junio de 2020

Las Mujeres en Épocas del Covid-19


Las Mujeres en Épocas del Covid-19
“Hay pocas esperanzas para la democracia si los corazones de hombres y mujeres en sociedades democráticas no pueden ser motivados por algo más grande que ellos mismos.”
Margaret Thatcher

Todos debemos tener los mismos derechos, tanto mujeres como hombres, sin discriminación alguna, por lo anterior, a través de los años se ha realizado un gran esfuerzo de manera política, cultural y social para disminuir la brecha de desigualdad, que no solo se ve por género, sino también por etnia, credo, entre otros.

La discriminación se da de lado a lado, sin obviar géneros, por ende, se han generado formas de tolerancia a la discriminación como método de autodefensa, por lo cual, parecen que obviaran la máxima de Albert Einstein “Ante Dios, todos somos igualmente sabios e igualmente insensatos”

En el último tiempo, me preocupa como se le dan más garantías a una población que a otra, como son los padres cabeza de hogar, que deben llevar un sustento a la casa, o velar por sus hijos, acaso, ¿no tienen derecho a trabajar o competir en igualdad de condiciones? ¿es malo ser padre y tener más de 40 años? Y lo digo, porque en las nuevas agendas como en Bogotá, aparecen totalmente borrados, por no ser mujer, joven, LGTBI o alguna minoría étnica, ¿y sus derechos? Cada vez decrece más la principal institución, LA FAMILIA, y con ella un deterioro sostenido en la sociedad, siendo fundamental el rol del papá o a su vez quien lo represente.

Soy un convencido que todo debe ser igualitario, salarios por competencias, estudios y habilidades; así mismo, la sociedad en general debe proteger a los niños, madres cabeza de familia y abuelitos, de resto estamos en una aldea global, en la cual, debemos buscar la vida en igualdad de oportunidades, sin discriminaciones y menos sectarismos.

Por otro lado, me alegra de sobre manera, que mujeres como Ángela Merkel, Jacinda Ardern, Mette Frederiksen, Sana Marin, Katrin Jakobsdottir o Erna Solberg sean quienes hayan dirigido mejor la pandemia del Covid -19, como las Primeras Ministras o Presidentas en Alemania, Finlandia, Dinamarca, Islandia o Noruega, ellas han sido reconocidas no por su género, sino por sus decisiones, acertadas ante una situación difícil. No hay necesidad de discursos retardatarios, que por ser mujer deban tener alguna exclusividad, eso es discriminarse entre ellas mismas.

Finalmente, siempre las he admirado, a mi mamá, mis tías o primas profesionales, trabajando sin ningún regalo, o mis abuelitas todas unas jerarcas en la familia, de hecho, he trabajado con varias mujeres, aprendiéndoles bastante e influenciándome en mi vida profesional como María José Valenzuela, la Edil de Antonio Nariño Vivian Moreno, mi actual jefa la Concejal Gloria Díaz o la Vicepresidenta de la República Marta Lucía Ramírez.

Mi total admiración a las mujeres echadas para adelante, aquellas que toman la decisión de tener hijos o no, sin ningún complejo de inferioridad, aquellas que impactan hogares y vidas, las que educan hijos, pero también las que tienen una vida profesional, aquellas madres cabezas de familia o aquellas que lideran naciones.

domingo, 29 de marzo de 2020


Una Deuda con la Historia

Las Repúblicas de Colombia, Venezuela, Perú, Ecuador, Bolivia y Panamá fueron chicas ante el Libertador, Presidente y General Simón Antonio José de la Santísima Trinidad Bolívar Palacios Ponte y Blanco.

He leído más de una docena de biografías sobre él, siendo las que más me gusta las de Antonio Rivadeneira, a través de este tipo de lectura he aprendido a quizás lo que más me apasiona en la vida, la historia; estudiando, construyendo sobre lo construido y viendo como esta área de conocimiento siempre se repite en cada época de la humanidad.

La historia, la República y América aún tiene una gran deuda con su legado, dándolo todo y muriendo sin nada material, con toda la ingratitud, pero también quedó con toda la gloria, no sólo de América, sino del mundo, siendo más grande por sus victorias que personajes como Napoleón Bonaparte o inclusive George Washington, teniendo un legado infinito no para el siempre ingrato país de Colombia, sino para toda la tierra.

Las próximas generaciones tendrán la obligación de conocer más sobre él, pero eso sí, no por medio de oportunistas mediáticos, sino de los libros, que entre más se investiga, más nos llenaremos de gloria y orgullo por quien nos dio la libertad.

Nosotros los jóvenes le debemos mucho a su trasegar y seremos quienes consolidemos el proyecto de Bolívar, eso sí, lejos de los lobbies bogotanos, traicioneros e hipócritas como hace 200 años, de las élites, de los abolengos; de esos que no les gusta visitar los barrios populares, sin tener algún interés, de aquellos que se olvidan del pueblo, siendo egoístas y en general de no saber, ni sentir las dificultades de los americanos; nuestro deber será trabajar con todo el amor por la comunidad y la verdadera unión e integración de América.  

Termino esta pequeña columna, con un amor infinito hacia el legado de Simón Bolívar, y por coincidencias de la vida, similar al cariño que le tengo a quién me formó, mi abuelito Don Pedro Alejandrino Lemus Murcia, si señores, el nombre de la Quinta donde murió el libertador, y quien me dijo desde niño “después de Bolívar no habrá nadie más”